Cuándo llamar al centro de salud y cuándo al 112
Las señales de alarma que no pueden esperar, las que merecen una consulta en el día y cómo prepararte para pedir ayuda sin perder tiempo.
Escrito por Adri Amado
Revisado el
Cuando cuidas de alguien que no es tu rutina diaria, cuesta distinguir lo que es normal en esa persona de lo que es un aviso. Esta guía no sustituye el criterio de un profesional, pero te ayuda a decidir rápido. Ante la duda, llama: el personal sanitario prefiere una llamada de más que una de menos.
Llama al 112 sin esperar
El 112 es el teléfono de emergencias en toda España y en la Unión Europea. Es gratuito y funciona aunque el móvil no tenga saldo ni cobertura de tu compañía.
Llama de inmediato si aparece cualquiera de estas situaciones:
- Señales de ictus, aunque duren poco o desaparezcan: boca torcida, pérdida de fuerza o de sensibilidad en un brazo o una pierna, dificultad para hablar o para entender, pérdida brusca de visión o un dolor de cabeza repentino y muy intenso. Mira la hora: saber cuándo empezaron los síntomas es clave para el tratamiento.
- Dolor u opresión en el pecho, que puede extenderse al brazo, la mandíbula o la espalda, sobre todo si se acompaña de sudor frío, náuseas o falta de aire.
- Dificultad para respirar importante o labios de color azulado.
- Pérdida de conocimiento, aunque se recupere enseguida, o una convulsión.
- Caída con golpe en la cabeza seguida de somnolencia, vómitos o confusión, o una caída tras la que no puede moverse o tiene un dolor intenso.
- Hemorragia que no se detiene al presionar.
- Atragantamiento que no se resuelve.
Consulta en el día con su centro de salud
Estas situaciones no suelen ser una emergencia inmediata, pero necesitan que lo valore un profesional pronto:
- Confusión o desorientación nuevas, o mucho más intensas de lo habitual. En las personas mayores, un cambio brusco de comportamiento puede ser la primera señal de una infección.
- Fiebre, sobre todo si se acompaña de decaimiento.
- Deja de comer o de beber, orina muy poco o la orina es muy oscura.
- Vómitos o diarrea que no ceden.
- Una caída sin golpe aparente, sobre todo si es la primera o si toma anticoagulantes.
- Una herida o una úlcera que está roja, caliente o supura.
- Un efecto extraño después de empezar un medicamento nuevo.
Si el centro de salud está cerrado, acude al servicio de urgencias de atención primaria que te corresponda o llama al teléfono de urgencias sanitarias de tu comunidad autónoma. Averigua cuál es antes de empezar a cuidar y apúntalo junto a los demás teléfonos.
Cómo prepararte antes de que pase algo
Ten en un lugar visible, por ejemplo en la puerta de la nevera:
- Nombre completo, fecha de nacimiento y dirección de la persona cuidada.
- Tarjeta sanitaria o su número.
- Lista de enfermedades, alergias y medicación actual.
- Teléfonos de familiares y del centro de salud.
- El último informe médico o de alta.
Si hay que ir al hospital, lleva estos papeles y la medicación en su caja.
Qué decir cuando llamas
Te harán preguntas para valorar la gravedad. Contesta con calma y no cuelgues hasta que te lo indiquen:
- Dónde estáis: dirección completa, piso y cualquier indicación para llegar.
- Qué ha pasado y desde cuándo.
- Cómo está ahora: si está consciente, si respira con normalidad, si responde.
- Su edad, sus enfermedades principales y lo que toma, sobre todo si usa anticoagulantes o insulina.
Si puedes, pide a otra persona que abra la puerta de la calle y espere a los servicios de emergencia.
Después del susto
Cuéntale lo ocurrido a quien cuida habitualmente y apunta qué pasó, a qué hora y qué te dijeron. Esa información será muy útil en la siguiente consulta.