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CalcuidadoraPara familias que cuidan

Cuidar por primera vez: lo que tienes que saber antes de quedarte a cargo

Qué preguntar a quien cuida habitualmente, qué información reunir y cómo organizar los primeros días si te toca cuidar de forma puntual.

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Quizá tu hermana se va unos días de vacaciones y te toca quedarte con vuestra madre. O tu padre acaba de salir del hospital y alguien tiene que estar con él la primera semana. Cuidar de forma puntual a alguien que depende de otra persona no requiere ser profesional, pero sí llegar con la información adecuada.

Esta guía te ayuda a preparar el relevo para que la persona cuidada note el menor cambio posible.

Habla con quien cuida habitualmente

La persona que cuida cada día sabe cosas que no están escritas en ningún informe: cómo le gusta que le despierten, qué le pone nervioso, a qué hora suele tener hambre. Pide una conversación tranquila antes del relevo, a ser posible en la casa donde vas a cuidar y con la persona cuidada presente si puede participar.

Si es posible, pasa con ellos unas horas o un día completo antes de quedarte a solas. Ver la rutina una vez vale más que cualquier explicación.

La información imprescindible

Apunta todo en papel o en el móvil y déjalo siempre en el mismo sitio. Como mínimo, necesitas:

  • Medicación: nombre de cada medicamento, dosis, hora y si se toma con comida. Pide la hoja de tratamiento actualizada del centro de salud o una foto de la que usen en casa.
  • Alergias a medicamentos y alimentos.
  • Diagnósticos principales: diabetes, demencia, problemas de corazón, epilepsia… Te ayudarán a entender qué señales vigilar.
  • Tarjeta sanitaria y, si la hay, la del seguro privado.
  • Centro de salud: dirección, teléfono y horario. Pregunta también por la enfermera o el enfermero que le atiende habitualmente.
  • Teléfonos de contacto: de la persona que cuida habitualmente, de otros familiares, de vecinos de confianza y del servicio de teleasistencia si lo tiene.
  • Citas médicas o pruebas programadas durante los días que vas a cuidar.

La rutina del día a día

Las personas mayores, y sobre todo las que tienen deterioro cognitivo, se orientan mejor cuando el día sigue el mismo orden. Pregunta por:

  • Horas de levantarse, comidas, siesta y acostarse.
  • Cómo se asea: si necesita ayuda en la ducha, si usa silla de baño, si prefiere hacerlo por la mañana o por la noche.
  • Qué come y qué no: dietas especiales, textura de los alimentos, si hay que espesar los líquidos.
  • Si usa absorbentes, cuántos al día y dónde se guardan.
  • Cómo se mueve: si camina solo, con bastón, con andador o en silla de ruedas, y cómo se le ayuda a levantarse.
  • Qué le tranquiliza y qué le altera: la radio, una serie concreta, salir a pasear, las visitas.

Dónde están las cosas

Pide que te enseñen dónde se guardan los medicamentos, los informes médicos, el material de aseo, la ropa de cambio, las llaves y el dinero para gastos. Parece obvio, pero buscar algo con prisa es una de las situaciones que más estrés genera.

Qué señales deben preocuparte

Pregunta qué es lo normal en esa persona. Un despiste puede ser habitual en alguien con demencia y, en cambio, muy llamativo en otra persona. Acordad juntos qué cambios merecen una llamada: que no quiera comer, que esté más adormilado de lo habitual, que tenga fiebre o que se haya caído.

En la guía Cuándo llamar al centro de salud y cuándo al 112 tienes las señales de alarma más importantes.

Habla también con la persona cuidada

Siempre que pueda expresarse, la persona que vas a cuidar es quien mejor sabe lo que necesita. Pregúntale cómo prefiere que hagáis las cosas y respeta sus costumbres, aunque no sean las tuyas. Cuidar no es decidir por ella, sino ayudarle a seguir haciendo su vida.

Lista de comprobación antes del relevo

  • Tengo la hoja de medicación actualizada.
  • Sé dónde están los medicamentos, los informes y la tarjeta sanitaria.
  • Tengo apuntados los teléfonos importantes.
  • Conozco la rutina de comidas, aseo y descanso.
  • Sé cómo ayudarle a moverse sin hacerme daño ni hacérselo.
  • Sé qué señales merecen una llamada y a quién llamar.
  • He acordado con quien cuida habitualmente cuándo podemos hablar si tengo dudas.

Y tú, cuídate también

Aunque sean pocos días, cuidar cansa. Duerme lo que puedas, come a tus horas y pide a otra persona que te releve un rato si lo necesitas. Pedir ayuda no es fallar: es la forma de que el cuidado salga bien.

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